miércoles, 19 de mayo de 2010

Comentario Crítico Final E-Learning



Entre el diseño y la ejecución

A lo largo del curso de ELRN2010, de lo visto en las demás asignaturas de la maestría y, por qué no, de mi humilde experiencia profesional, he venido revisando mis ideas y posiciones frente a las TIC y su relación con la educación, más concretamente un aspecto que tiene que ver las posibles diferencias que existen entre el diseño y el desarrollo de los cursos virtuales.

En la sociedad actual, gracias a los avances tecnológicos el conocimiento se está difundiendo muy rápidamente en todos los sectores, incluyendo la educación. En esta misma vía, las TIC han afectado a la educación, al permitir, entre otros, que la educación virtual se presente como una posibilidad para acceder al servicio educativo, acceder al conocimiento, fortalecer competencias y habilidades, la actualización y la formación permanente de los individuos.

De esta manera, la educación tiene, desde hace varios años, una invitación a repensarse a la luz del elemento central, esto es, lo que necesitan los estudiantes y sus aprendizajes para  este mundo cambiante, para esto la educación puede contar con un “nuevo recurso”[i] entre aprendices y maestros. Así mismo, las TIC también presentan funcionalmente diferentes opciones de encuentro, de tiempo y espacio, para los individuos, o bien, para que cada individuo se relacione con los procesos, los contenidos y los productos comunicativos de los otros en el interior de un espacio relacional denominado frecuentemente espacio virtual o ciberespacio.

A su vez, en los últimos 20 años se han creado múltiples tipos de TIC que pueden manejar la documentación, con la que se puede cortar y pegar de forma muy creativa, pero nos hace falta construir escenarios de aprendizaje en donde los niños y estudiantes  piensen de forma crítica sobre su entorno y sobre el manejo de sistemas complejos.

Ahora bien, los actuales procesos de comunicación, estimulados por el uso de las TIC, evidencian un nuevo tipo de interacción el cual rompe con las estructuras normales de codificación, recodificación y decodificación de los saberes, en donde la verdad y el conocimiento ponen explícitos los intereses esenciales de los individuos o grupos, por medio del diálogo crítico y la interacción, tal y como está ocurriendo hoy día a través de Internet. Esto podría suponer que las prácticas, las estrategias, los lugares y el ejercicio de la enseñanza y el aprendizaje también están cambiando, no necesariamente mejorando apropósito de las TIC, la pregunta es si éste cambio es producto de una reacción, o una respuesta a los retos actuales y futuros.

Si bien el proceso de aprendizaje puede mostrar algunas evidencias de su “éxito” medidas en términos de competencias[ii], discurso de moda, estas son muy complejas de evidenciar, medir y evaluar, tanto en la presencialidad como en la virtualidad. De hecho, opino que una de las dimensiones que deben ser abordadas de manera inmediata en la educación, es el sistema de evaluación o de pruebas, este podría ir mas allá para procurar sacar a los alumnos de un modelo más pasivo (contenidos) y llevarlos a una forma mucho más participativa e innovadora y, eventualmente a algo que ayudaría a los docentes, tutores y a los diseñadores de curso virtuales, entre otros, a comprender mejor, las capacidades de los alumnos que se están evaluando.

Por ejemplo, un curso virtual, sus herramientas y estrategias utilizadas, pueden ser más efectivas y pertinentes para un grupo, un contexto o una comunidad, si se cuenta con información y conocimiento de ellos, de sus lógicas colectivas, de sus perfiles de aprendizaje y de contextos culturales e institucionales. No basta con abordar este punto de una manera tan superficial como suele darse, explicando someramente quienes son los participantes de un curso virtual, generando una descripción general de ellos. Considero este como uno de los principales puntos de mejora a tener en cuenta en el diseño de cursos virtuales. No basta con mencionar la región geográfica en la que se encuentran, su labor principal y cuántos son, es importante dar cuenta de sus características socio - económicas, socio culturales, edades, expectativas, jerarquías, roles, posibilidades de acceso a las tecnologías, sus intereses y motivaciones para optar por un curso virtual, Etc. O por el contrario en el diseño del curso pesarlo de forma tan flexible que permita realizar un ejercicio transparente por los estudiantes, sin importar los anterior. En  fin éste no es un factor que pueda dejarse a la suerte o la improvisación.

No obstante, los recursos y herramientas informáticas que puede ofrecer un curso virtual para desarrollar las actividades teórico-prácticas programadas en el despliegue del planeamiento curricular exigirían preguntar por un diseño pedagógico, del cual se espera que se realista y que supere su propio texto, es decir, pareciera que los documentos de diseño pedagógico o didáctico suelen ser tan difíciles de comprobar en “plataforma” que casi resulta imposible evidenciar si se llevan a cabo o no. Es recomendable que el diseño y la ejecución orienten de manera intencionada las diferentes formas de interacción y aprendizaje entre estudiante y facilitador – tutor virtual, mediante las posibilidades y usos apropiados que brindan las TIC, que contribuya a la formación de personas integras para el ejercicio ético, humano y responsable de profesiones, pertinente a las necesidades de crecimiento y desarrollo de esta sociedad[iii]. ¿Por qué parece que estamos entregado tanta responsabilidad del éxito de los aprendizajes a las TIC y a los cursos virtuales? ¿estaremos poniendo todos los huevos en la misma canasta?

Es muy importante pensar en el elemento pedagógico, pero al mismo resulta complejo de comprender, pareciera muchos diseños se esconden en los marcos teóricos, puede llegar a ser necesario apoyarse en un “traductor pedagógico” para comprenderlos. En contraste, no todo lo que diseña en los cursos virtuales tienen una fundamentación o sustentación que permita discernir entre cada uno de los elementos de diseño para contrastarlos o comprobarlos luego en el desarrollo. No estoy plateando que no deba existir diseño pedagógico para los curso virtuales, por el contrario insisto en que debe contemplarse, pero más allá de cómo se llame el diseño, si es recomendable tener claro que al diseño le conviene ser diáfano y comprensible para todos (desde los diseñadores mismos, desarrolladores de la herramienta, plataforma, tutores y observadores). De esta manera podrían acercarse mucho más las dos orillas del río, por un lado el diseño y por otro lado la implementación y sus resultados.

De lo anteriormente dicho, durante el diseño de los cursos virtuales conviene hacer énfasis y procurar la articulación entre los elementos que corresponden a las formas de aprendizaje, centrados en la interacción entre el estudiante y el tutor, entre estudiantes, también en actividades de autoaprendizaje para lo cual se habrían definido unas actividades relacionadas con los métodos, las estrategias de aprendizaje, la interacción en la comunidad virtual y el proceso de evaluación permanente que se da al proceso de aprendizaje.  No obstante, los asuntos o factores  pedagógicos no son los únicos llamados a tener en cuenta cuando se desarrolla un curso virtual, cobran vigencia otros factores como los comunicativos, tecnológicos y de organización que determinan que un curso pueda diseñarse, salir al aire y ponerse a disposición de los interesados. Estos  factores permiten identificar una serie de elementos y condiciones relacionadas con el modelamiento, diseño, desarrollo, seguimiento y evaluación de los distintos cursos virtuales, permitiendo al mismo tiempo identificar asuntos asociados al éxito, sostenibilidad y riesgo a la hora de implementarse y de evaluarse tanto endógena (el curso como tal ) como exógenamente (lo resultados del cursos en los estudiantes). Podrían pensarse de manera simultánea las fases de diseño y  ejecución, ambas igualmente importantes. Podemos soñar con un curso que facilite esto y aquello, que logre con los estudiantes esto y aquello, pero ¿somos tan buenos en la ejecución?, es la ejecución uno de los momentos de verdad, en dónde el diseño y su concepción se pueden venir al piso, entonces ¿qué fue lo que falló si el curso lo había previsto todo?, bueno seguramente algo esencial faltó.

Por este motivo, es válido pensar que en la medida que los sujetos evolucionan en una experiencia de aprendizaje, su heterogeneidad puede crecer y la metodología, las herramientas digitales permiten hacer un acompañamiento y monitoreo, convirtiéndose en elementos claves para diferenciarlos y trazar los recorridos de sus logros y realizar el apoyo de manera singularizada, de manera que se obtenga un nivel adecuado de retroalimentación y seguimiento de su proceso[iv].

Uno de los desafíos que tienen los cursos virtuales,  tiene que ver en cómo el mundo virtual hace crecer el mundo físico, no se trata de que los reemplace sino que lo haga crecer y comprender. Así mismo, entender la relación e interacción entre lo virtual y lo físico.   Creo que aunque no sabemos cómo serán las cosas en el futuro tendremos que aprender a ir con el cambio y ser capaces de pasar de una cosa a la otra, es decir, si mediante los cursos virtuales se lograra manejar bien esta situación de cambio. Para volver a incorporar nuevamente el encanto de aprender en los estudiantes, corresponde trabajar en conjunto con padres, elaboradores de políticas,  científicos del aprendizaje y científicos tecnológicos, a fin de crear políticas y ambientes que estimulen una nueva forma de pensar en relación relación con la forma de adquirir conocimiento y estimular el crecimiento.

Para concluir, es importante que el enfoque pedagógico o didáctico y la concepción de los cursos virtuales muestren consistencia entre la forma como se entiende el aprendizaje y la manera como se desarrollan las estrategias. De la coherencia entre enfoque, herramientas y metodologías dependen de manera fundamental los logros del proceso de aprendizaje.

[i] Para uno de mis primeros post, expuse como un objeto mediador, creo que las TIC no son un objeto mediador. Por definición el términos mediador requiere una acción, por ejemplo una persona es mediadora, no un objeto. Las TIC al ser herramientas, por sí mismas no ejercen o realizan un proceso de mediación.  Tal y como lo complementó Leal (2009), “En algunos contextos, puede argumentarse que la tecnología efectivamente ejerce una acción transformadora sobre el entorno, y en esa medida podría ser considerada como mediadora, auque no son claros los fines de esa mediación”.
[ii] Una definición útil de competencias que me gusta es: Se refiere a conjunto de conocimientos, habilidades, actitudes, comprensiones y disposiciones cognitivas, metacognitivas, socio-afectivas y psicomotoras.  Están apropiadamente relacionadas entre sí para facilitar el desempeño flexible, eficaz y con sentido, de una actividad o de cierto tipo de  tareas en contextos relativamente nuevos y retadores.
[iii] ¿Será que todas las iniciativas de e-learning cuentan desde su origen con un modelo pedagógico que orientara su diseño, o si por el contrario fueron adaptaciones a posteriori o peor aún, en caso de que exista, es un documento anexo a la iniciativa de e-learning?.
[iv] ¿será que al momento del diseño de los cursos virtuales han pensado oportunamente en los perfiles de aprendizaje de sus estudiantes? Y ¿Estos perfiles tienen implicaciones directas sobre las estrategias de enseñanza, actividades y materiales  que se despliegan en el curso?


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Bogotá, Colombia
Profesional en Ingeniería Industrial, especialista en gerencia de proyectos. Amplia experiencia en gerencia de proyectos de sector educativo especialmente en el uso de TIC para el mejoramiento de la calidad de la educación. Me gusta trabajar en proyectos en los que intervengan factores como: diseño, planeación, organización, dirección, toma de decisiones, mantenimiento y optimización de sistemas integrados por recursos humanos, materiales, económicos, de información y de conocimiento en entidades del sector educativo

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